Un viaje del cierre a la apertura para redefinir el destino
- UNION: Espacio de prácticas

- 17 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por: AstraLau

Nos acercamos al cierre del ciclo anual 2025. Si bien el ambiente colectivo ya percibe la energía de las despedidas, este año ha sido, sin duda, un profundo sacudón. Hemos experimentado una innegable energía de culminación y final, que nos ha forzado a reconocer que los momentos de cierre son, en esencia, momentos de apertura.
Este ha sido el año de la transformación y la transición. Fue el inicio de un cambio monumental que está sentando las bases de una nueva era para la humanidad y para la existencia tal como la conocemos hasta hoy en nuestro planeta. Numerológicamente, fue un Año 9 —el último número—, un cierre kármico que nos invitó a honrar nuestro camino y nuestras decisiones. Este enfoque amoroso se presentó como la llave para afrontar crisis, dudas, pruebas y bloqueos, pues en la escucha y la exploración interior reside, con certeza, la manifestación de la divinidad que nos sostiene.

Mientras la cuenta regresiva del 2025 continúa, el cielo nos prepara para el despegue. Durante las dos últimas semanas, el Sol y Marte se despiden de la zona sagitariana de festejos para ingresar en Capricornio. Este tránsito actúa como un impulso energético que nos ayuda a aterrizar, orientándonos hacia una acción medida y planificada, ideal para cerrar el ciclo actual e iniciar el nuevo anclados a la tierra y enfocados en la manifestación de nuestros objetivos.
El panorama astrológico de 2025 fue fascinante, anticipando los grandes movimientos que definirán el 2026. Plutón fue protagonista con su tan renombrada salida de Capricornio y, a la vez, su monumental entrada en Acuario. También tuvimos una antesala de lo que será el inminente ingreso de Neptuno y Saturno en Aries, y de Urano en Géminis, mientras culminan su recorrido por Piscis y Tauro, respectivamente. Estas poderosas energías se establecerán y expresarán plenamente durante el 2026, marcando hitos astrológicos y cambios que la humanidad no ha vivido antes.
Los planetas transpersonales —Urano, Neptuno y Plutón— son los más lentos desde nuestro punto de vista. Tardan décadas en recorrer el zodiaco completo; sus ciclos superan la duración media de la vida humana y, por ello, sus movimientos marcan períodos generacionales.

En el 2026, tanto los planetas transpersonales como los grandes clásicos —Saturno y Júpiter— migrarán de signos de agua y tierra, elementos de energía femenina, hacia signos de fuego y aire, elementos de energía masculina. Este cambio masivo no deja lugar a dudas: los movimientos planetarios impulsarán positivamente energías de liberación y transformación, abriéndonos a un nuevo comienzo de despegue y acción, de movimiento y convergencia de fuerzas muy poderosas. Desde mi perspectiva, este escenario subraya la necesidad de un pacto de creación que equilibre e integre la energía femenina con la masculina. Este es un tiempo para redefinir y recrear nuestro destino, una labor que exige enfoque, balance interno y externo, y soberanía para recordar que la elección de dónde ponemos nuestra energía siempre es nuestra.

Desde la visión del Tarot, el año 2026 se desarrollará bajo la energía de El Mago, con La Rueda de la Fortuna como arcano oculto. Un Año 1 es, sin duda, el inicio de un nuevo ciclo. Es un llamado a reconectar con el poder creador, a despertar y activar a nuestro Mago interior: el manifestador por excelencia, que opera con la certeza de que la luz que lo habita es su conexión divina. Él sabe atravesar la ilusión, dirigir su intención hacia la acción y confiar, consciente de que el resto le corresponde al Universo. Esa es la invitación que nos acompaña durante el recorrido del año que se avecina.
En Oriente, la astrología se vivió durante el 2025 bajo la energía de la Serpiente de Madera. Ahora, la serpiente se prepara para mudar de piel y transformarse en Caballo de Fuego en el 2026: un doble fuego, pues este es el elemento fijo del caballo, que llega con una energía valiente y vibrante, donde la pasión y la transformación son clave. El Caballo nos invita a impulsar nuestra creatividad hacia el deseo de cambio y liberación, prometiendo un año vivaz, ágil y de progreso tangible.

No importa desde qué perspectiva lo observemos: el mensaje es movimiento y acción.
¿Estás list@ para tomar las riendas de este nuevo comienzo?
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Colaboradora: Ana Laura Gutierrez
Ana Laura es astróloga y taróloga con un enfoque espiritual y terapéutico. Su visión integra alma y cuerpo desde una perspectiva holística, en diálogo con los ritmos de la naturaleza y la sabiduría ancestral. Acompaña procesos de autoconocimiento y sanación a través de la lectura simbólica y la escucha profunda. Con formación en odontología, su recorrido une ciencia y sensibilidad, ampliando su comprensión del bienestar como una experiencia integral.
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