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Katherine Cardozo

Actualizado: 11 jun

Servidora y practicante

Kundalini Yoga

UNION: Espacio de prácticas





Un libro: Niñapájaroglaciar, Mariana Matija

Una canción: Saoko, Rosalia

Un hábito: Ir al bosque con mis perros

Una parte del cuerpo: El pelo

Una frase/frase: La naturaleza siempre lo hizo todo y el ego nunca nada. 

Un animal: El ciervo

Un arquetipo: La madre

Un momento del día: El atardecer 


¿Cómo te presentas al mundo?

Mi nombre es Katherine Cardozo. Llevo tres años como practicante de Kundalini Yoga y un año y medio dedicada a la enseñanza de esta práctica.


Soy una mujer que está explorando la vida a través de la devoción, la ternura y el poder creativo.

Soy madre de dos perros que me han ayudado a transitar la existencia desde un lugar donde se celebra el amor. Me encuentro en un momento en el que exploro las contradicciones de las mujeres que habitan en mí; cómo ser y aceptar las múltiples diferencias que me conforman.


Practico yoga como un acto de amor. Conocí esta disciplina en una galería de arte, a través de una exposición que narraba los eclipses y la manera en que los transitamos. La obra estaba a cargo de Luz Lizarazo.


¿Sobre qué fundamentos te eriges?

Frente a un mundo tan caótico, siempre vale la pena elegir el amor, el cuidado y la devoción como formas de habitarlo. Esos son los pilares que estoy aprendiendo a honrar.


El Kundalini Yoga me ha permitido comprender que es posible vivir la cotidianidad desde la exploración y el juego; desde allí uno puede presentarse al mundo, lanzar los dados de la posibilidad y contemplar la realidad con ojos de principiante.


Uno de los fundamentos más importantes del yoga es reconocer que el otro también soy yo. Es una herramienta para observar y observarse. En esa dinámica podemos sanar nuestras relaciones.


¿Qué significa para ti la devoción?

He tocado la devoción cuando me siento simplemente a existir. En esa conexión con la sensación de no ser nada y de no esperar ser nada, he podido entrar en contacto con algo divino y rendirme.


La rendición propia de la devoción abraza el corazón. Te muestra que has llegado a casa; te sostiene.


También la he experimentado a través del canto, de la voz y de la vibración. Surge cuando me conecto con la idea de que el mundo me sostiene. Es aferrarme a la práctica cuando estoy contenta o cuando estoy triste. Es la confianza en lo que se hace.


¿Qué entiendes por “espiritualidad”? 

Creo que la práctica me ha acercado a algo que no había experimentado antes: vivir la vida desde la creatividad.


Cuando conocí el Kundalini Yoga reconocí una fuerza que habita en mí, pero que no proviene de mí; una energía capaz de transformar y materializar aquello que mi corazón anhela.


Esa fuerza creativa me ha permitido replantear quién soy. Desde esos fragmentos, esas particularidades y las múltiples mujeres que habitan en mí, he podido ofrecer mi aporte al mundo.


Conectarme con lo divino ha sido una consecuencia natural de esa llama creativa.



De donde surge la necesidad de compartir con el mundo la experiencia de la cual tú has sido benefactora directa.

Dediqué mucho tiempo a entregarme por completo a la práctica, al tapete. Pasaron amaneceres y atardeceres, y allí sentí que la casa que soy necesitaba parir ideas.


En ese proceso de comprensión y de habitarme, conecté con la idea de que esto no tenía que hacerse en soledad. A través de esa llamita creativa surgió la necesidad de crear una realidad donde fuera posible compartir la experiencia.


Comprendí que el camino hacia el interior jamás debió recorrerse en solitario, precisamente porque jugar y explorar son experiencias que se enriquecen cuando se viven en comunidad.


Cuéntanos de tu proyecto Todo Cambia Yoga.

Todo Cambia Yoga comenzó con un grupo de amigas que nos reuníamos periódicamente para practicar yoga y escribir.


En ese ejercicio de crear espacios para ser, expresarnos y atravesar la cotidianidad, se sembraron las semillas de extender esta experiencia a otras mujeres.


Las mujeres, personalmente, me han cambiado la vida: mi madre, mi abuela, mis amigas.


Todo Cambia Yoga es una comunidad que celebra el cuerpo y la expresión como formas de traducir aquello que nos atraviesa, a través del pulso de la escritura y del deseo de mostrarle al mundo que el yoga puede coexistir con otras prácticas.


Combinamos yoga con arte, yoga con naturaleza. Es una excusa para que el yoga habite espacios que tradicionalmente no han sido concebidos para ello.


Es un refugio creativo. Una expresión de mi universo interno que ya no trata únicamente de mí, sino que se expande para ser habitada por todas aquellas mujeres que lo construyen de manera activa y colaborativa.


¿Por qué crees que conectaste con el Kundalini Yoga?

El Kundalini Yoga llegó en un momento muy importante para mostrarme cómo navegar mi camino interior.


Es conocido como el yoga del poder creativo. Es una práctica profundamente meditativa y energética que confronta nuestra relación con el cuerpo material.


Se concentra en algo muy poderoso que me impactó desde el inicio: cerrar los ojos para mirar hacia adentro.


La fuerza de esa mirada interior es inmensa. Cada práctica nos invita a formular preguntas. El Kundalini Yoga no te entrega respuestas; abre la posibilidad de observarte. Ese es el verdadero regalo.


Encontrar al maestro interior y aprender a habitar el mundo desde la pregunta constante resulta apasionante. Es una forma de volver a casa.


Una de las enseñanzas más hermosas que recibí de uno de mis maestros, y que me ayudó a comprender la tecnología del Kundalini Yoga, fue la idea de que hemos pasado gran parte de nuestras vidas cantando una canción triste.


Esa melodía nos acompaña, y el Kundalini Yoga nos ayuda a entender su letra. No ofrece una solución inmediata a la tristeza, pero sí la posibilidad de observarla desde otro lugar e integrar nuevas melodías, más acordes con aquello que el alma anhela.


¿Crees que hay una canción a la cual llegar?

Pienso que existe una banda sonora que acompaña toda nuestra vida, construida por frecuencias, notas y melodías diversas.


No se trata de llegar a una canción específica, sino de aprender a navegar continuamente sobre esa onda. Es aprender a surfearla y afinar la escucha para entrar en comunión con ella.



¿Cuál crees tú que es la finalidad de la existencia?

Quizás esta respuesta cambie en otra etapa de mi vida, pero hoy siento que cultivar nuestra conciencia y nuestra energía es uno de los regalos más poderosos que tenemos.


Estamos atravesando un momento en el que el despertar es una posibilidad real. No necesitamos transformaciones extremas para cambiar nuestra realidad; basta con la disposición de cultivar pequeñas acciones cotidianas.


Existimos para recordar quiénes somos realmente.


Vinimos a sanar nuestra relación con el otro, no solo en su dimensión humana, sino también con la naturaleza.


Una lección que te haya marcado.

La lección más grande llegó a través de la muerte de mi primo. Fue la primera vez que comprendí verdaderamente la impermanencia.


Con el tiempo, esa enseñanza se transformó en la certeza de que la vida habla múltiples lenguajes y que habitarla tiene un profundo valor.


Estamos preparándonos para morir mejor.


Un concepto clave

Un sutra de Patanjali dice: «Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que la naturaleza lo hizo todo y el ego nunca hizo nada».


Es una idea que me interesa seguir compartiendo cuando enseño.


Necesitamos confiar en la vida. Miremos donde miremos, ella parece conducirnos hacia aquello que estamos buscando.


De alguna manera, lo que buscamos ya nos encontró.

En ese sentido, la confianza se convierte en la base para conectarnos con lo divino y trascender las creencias limitantes del ego.


Entrar en ese estado creativo para conectar con lo sagrado pone al ego en su lugar: acompaña, pero no dirige.


El fuego creativo le enseña al ego que también es posible vivir desde allí.



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*UNION: Espacio de prácticas agradece profundamente el tiempo, esfuerzo y tejido que supone compartir los saberes.

 
 
 

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