El sendero del Cangrejo
- UNION: Espacio de prácticas

- 9 jul
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CAN-SER: El poder de ser un recipiente vacío.

Cuenta la mitología griega que la constelación de Cáncer fue inscrita en la bóveda celeste tras cumplir la misión encomendada por Hera: distraer a Heracles (Hércules) mientras combatía contra la Hidra de Lerna. El cangrejo, al pellizcar al héroe, fue aplastado; y, como recompensa por su valentía, obtuvo un lugar entre las estrellas.
En los antiguos misterios, Cáncer era conocido como el Punto de Origen o la Puerta de Plata, el umbral por el cual los espíritus descendían al mundo material. La primera armadura del ser humano al llegar a esta existencia es el útero: la impronta ancestral.
El útero es una vasija, un grial. Y es Cáncer quien custodia ese dominio que contiene el océano primigenio. No es casual que sea el primer signo de agua del zodiaco y la cuarta casa, asociada al hogar, la familia y las raíces. De ahí que la cualidad maternal de este signo sea tan profunda. La madre constituye la presencia que da forma, y los arquetipos que representa, revelan la manera en que somos nutridos a lo largo de la vida.
Su planeta regente es la Luna, quien le concede el gobierno sobre las aguas y los ciclos de la naturaleza. Cambiantes pero confiables, estos ritmos revelan que el movimiento puede existir dentro de un campo con límites; implicando un crecimiento direccional que desarrolla una perspectiva más elevada y una intención más refinada. Por su cualidad reflejante, no hay que perder de vista que Cáncer el es espejo por excelencia del zodíaco.

El emblemático glifo de Cáncer hace un guiño al yin yang: una rotación infinita contenida en sí misma. Nos recuerda que el secreto de la inmortalidad yace en la regeneración, sin dejarnos perder de vista que el estancamiento trae consigo la enfermedad.
También puede interpretarse como una representación de la rueda cósmica, que gira alrededor del eje de la Estrella Polar (Polaris) o Estrella del Norte; evidenciando la ordenación universal y el movimiento perpetuo de la creación.
Es importante tener en cuenta que Cáncer es un signo cardinal, lo que significa que inaugura la estación del verano. Es un momento del año en el que la abundancia se expande horizontalmente. Con la llegada del solsticio, comienza también el lento movimiento del cangrejo hacia el interior. Recordemos que los solsticios son polos simbólicos, puentes que conectan los opuestos a través del centro.

En cuanto a sus vecinos zodiacales, Cáncer recibe la energía dual y mutable de Géminis; a quien ordena y transforma para encauzar el ciclo de vida, muerte y renacimiento. No es casual que Leo, el signo solar por excelencia, se encuentre junto a la Luna, su contraparte receptiva.
“Geminis construye los límites del espacio; mientras Cáncer los protege y nutre, asegurando que Leo -el niño- pueda prosperar.”
En su signo opuesto yace Capricornio, gobernado por Saturno (Cronos) señor del tiempo y el karma, encargado de ponderar el trabajo.
En otras palabras, la forma como reaccionamos a la vida ordena nuestras aguas interiores -conscientes e inconscientes- y nuestra actitud refleja aquello que de ellas emana.
No hay que perder de vista que el agua guarda memoria. No resulta casual que la letra hebrea MEM, asociada al agua, simbolice el origen, la gestación y la profundidad del inconsciente.

En el Tarot de Thoth, el ATU VII: El Carro, es el vehículo o trono que transporta y custodia al Alma en su viaje de búsqueda. El Alma o Psique representa el Ser como la emanación individual de la identidad Suprema Espiritual con autoconciencia, el <<Yo Soy>>; también conocido como “Guerrero Solar” o SAG.
La estructura del carro tiene una evidente forma de cubo, que representa la unidad, estabilidad y totalidad del ser (6 caras y una 7 oculta). En él, todas las líneas convergen hacia un centro que sugiere un movimiento constante, ya sea centrípeto o centrífugo, según la dirección de la conciencia.
Este arcano -ilustrado por Lady Frieda Harris y concebido por Aleister Crowley- simboliza la visión del profeta Ezequiel quien describe la aparición de cuatro criaturas vivientes con rostros de: buey, águila, humano y león. Estas figuras simbolizan las fuerzas elementales del universo manifestado y las potencias que el ser humano está llamado a gobernar para sostener un desarrollo armónico.
Al custodiar el agua -conocida como luz líquida-, Cáncer tiene la capacidad simbólica de incidir en su reestructuración.
Escudriñar en esta labor no significa poseer el futuro. No hay un deseo de control, por el contrario, significa que al sacrificar los obstáculos que distorsionan un porvenir fluido, se libera al movimiento del apego.
Cuando recordamos, sin resistirnos,
…sanamos y volvemos a casa.
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Pregunta: ¿Hacia dónde nos guía el camino?
Consejos prácticos: La temporada de Cáncer es propicia para llorar, atravesar el duelo y honrar las pérdidas, no como un acto de debilidad, sino en participación consciente y sagrada de los ciclos de la vida.
Momento idoneó para cuidar los vínculos esenciales, escuchar la memoria del cuerpo y permitir que aquello que necesita ser sentido encuentre finalmente un espacio para manifestarse.
Atu: El Carro
Número: VII
Letra hebrea: Cheth
Zodíaco: Cáncer
Elemento: Agua
Planeta: Luna
Sendero: Binah + Geburah
Palabra clave: ABRAHADABRA
Animales: Cangrejo / Langosta / Tortuga / Escarabajo
Estación: Verano
Modalidad: Cardinal
Exaltados: Júpiter / Neptuno
Detrimentos: Saturno
Tropical: junio 21-julio 21
Sideral: julio 15 - agosto 14
Casa: 4 (Hogar y Familia)
Mantra: Yo Siento
Sal celular: Fluoruro de Calcio
Figuras geométricas: Icosaedro, círculo
Órganos: estómago, pecho, cuerpo pituitario.
Palabras clave:
Emoción, intuición, fluidez, subconsciente, receptividad, limpieza, pureza, virtud, sensibilidad, imaginación, ciclos, ilusiones, introversión, memoria, sentimientos.
*Esta es una investigación viviente. Se irán sumando hallazgos.
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