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Sobre el Hierofante y El Deseo

Por: Alvin Schutmaat

Año V:Xi EA


Del equinoccio de primavera del 2025 al equinoccio de primavera del 2026 atravesamos el año del Arcano V (El Sumo Sacerdote) y el Arcano XI (El Deseo, también llamado La Fuerza). Estas dos energías se suman para revelar un profundo secreto que permanece escondido a simple vista en el simbolismo de estas cartas del Tarot de Thoth, y que describe muy bien el momento por el que está atravesando la humanidad a nivel colectivo. Y esto es importante porque lo colectivo es un reflejo de lo que cada uno de nosotros aporta a nivel individual.


VI. El Hierofante, Tarot de Thoth (Aleister Crowley & Lady Frieda Harris)


Pensemos en cuál se supone que es el rol de un Sumo Sacerdote. En el Tarot tradicionalmente suele representarse como un hombre sabio entre dos pilares sentado en su trono, y debajo de él hay dos discípulos que reciben su enseñanza, que es la palabra de “Dios”. Esto nos dice que él es un puente entre lo divino y lo terrenal; así que si estuviéramos hablando de un árbol, él sería el tronco que conecta a la luz del sol que recibe por sus hojas (lo divino), con los nutrientes y el agua de la tierra que recibe desde sus raíces (lo terrenal). Y el tronco es la parte más dura y resistente de un árbol, tal como un toro o un elefante son animales fuertes y resistentes.


Es por esto que en el Tarot de Thoth el Sumo Sacerdote está rodeado de animales fuertes que evocan la energía del toro, porque Tauro es el signo zodiacal que rige a esta carta. Y si cada signo fuese una parte del cuerpo humano, Tauro correspondería al cuello, que si lo pensamos, en nosotros el cuello es el canal entre la cabeza (símbolo de lo elevado) y el cuerpo (símbolo de lo terrenal), y sus cuerdas vocales es donde nace “la palabra”. Tal como el Sumo Sacerdote es el canal entre lo divino y lo terrenal a través de la palabra. Además, el cuello tiene que ser bastante fuerte (como un toro) para poder cargar con la cabeza.


En la antigüedad el toro era un símbolo del principio fecundador, que en unión con el principio de fertilidad, representaban la generación y renovación constante de la naturaleza. Mientras tanto, la figura humana suele simbolizar las facultades “superiores” que poseemos, como la capacidad de razonar y de estudiar los secretos del Universo. Así mismo, en el Arcano V tenemos de manera explícita a un ser humano “sabio y elevado” (el sacerdote), y de manera implícita a la energía de una bestia fuerte y terrenal (el toro).


Pasifae y el Minotauro. 340-320 a.C.


El Minotauro es un ser mítico mitad humano y mitad toro. Su leyenda cuenta que un día el rey Minos recibió del dios Poseidón un toro blanco de regalo con el propósito de ser sacrificado en nombre del dios. Pero el toro era tan hermoso que el rey Minos decidió quedárselo para sí mismo e intentar engañar a Poseidón, y como siempre sucede cuando un humano trata de poseer un regalo divino, salió mal y el dios terminó castigando al rey haciendo que su esposa Pasifae se enamorase del toro, lo que engendró a su hijo el Minotauro, que era un ser bestial pero con energía divina que se alimentaba de vírgenes atenienses. Esta historia simboliza al alma humana siendo contaminada por aspiraciones del ego que desea apropiarse de un poder que debe ser trascendido y entregado de vuelta a los dioses; pero que gracias a la lujuria el poder termina siendo corrompido y distorsionado, transformando lo que antes era una bendición, en una maldición. Así que el rey Minos decidió atrapar y ocultar al Minotauro con la construcción de un enorme laberinto en el que viviría constantemente perdido. Este laberinto representa las estructuras mentales que el ego usa para justificarse y ocultar sus errores, o la verdadera naturaleza de sus acciones.


XI. El Deseo, Tarot de Thoth (Aleister Crowley & Lady Frieda Harris)


Por el otro lado, el arcano XI (El Deseo o La Fuerza), nos muestra una escena del Apocalipsis. Una bestia de siete cabezas que obliga a todos -ricos, pobres, libres y esclavos- a recibir una marca en la mano derecha o en la frente. Y sin esa marca, nadie puede comprar ni vender; cosa que me recuerda a la idolatría moderna (aunque Juan no conocía Instagram). Esta bestia está montada por La Mujer Escarlata, la gran “puta” del mundo. Esta mujer ha estado fornicando con los reyes de la tierra, es decir: se acuesta con el poder político, económico y militar; y usa la lujuria para emborracharlos a todos. Ella es “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.”


Babalon, Artista desconocido.


Esta gran mujer seduce a La Bestia; pero irónicamente la bestia odiará a la mujer, la destruirá, la despojará, la devorará y la quemará. Esto, mucho más que hablar de las relaciones entre hombres y mujeres, nos habla de la dinámica entre las energías masculina y femenina que rigen al mundo actual. En la tradición de Thelema la Mujer Escarlata y La Bestia 666 son mucho más que los monstruos que pinta el Apocalipsis, son deidades solares que representan respectivamente a la mujer y al hombre en el nuevo Eón. Sin embargo, en el contexto del mito del Minotauro del Arcano V, mezclado con lo que está sucediendo en el mundo, nos señala a ver cómo estos símbolos se están manifestando en su sombra.



La mujer apocalíptica, de la serie Apocalipsis, de Alberto Durero


Se suele decir que Juan escribió el Apocalipsis como una crítica social y política al imperio romano, pero velada en simbología esotérica para protegerse a sí mismo y a su mensaje. Sin embargo, si observamos qué pasó después de la caída de Roma, podremos darnos cuenta de que el imperio no murió precisamente, simplemente se transformó en algo más. Lo que quedó de Roma se transformó en Europa, y todo el planeta fue colonizado por ella. Luego el imperio siguió a través de Estados Unidos (que cuenta con el ejército y la maquinaria de propaganda más poderosos del planeta) como su forma de expandir a “Babilonia” en el mundo; y todo el planeta fue conquistado por una sola cultura de centros comerciales, capitalismo salvaje, redes sociales y demás. Porque es más fácil venderle a todo el mundo la misma cosa si todo el mundo desea lo mismo, entonces pertenecemos a una monocultura global que crea consumidores en serie de productos en serie; y en resumen, vivimos en un mundo que ha convertido al ser humano en mercancía. No tenemos que ser designados literalmente como “esclavos” para entender que todos los días usan nuestra humanidad, nuestras emociones y nuestra energía de la manera más materialista posible. Roma no cayó, sino que se convirtió en símbolo de cualquier imperio que se obsesiona con el poder, que domina y devora, y que es seducido por una lujuria que lo lleva a su autodestrucción. Todo esto es Babilonia, y el Apocalipsis es ahora.


Y si, lo que describo aquí lleva vigente miles de años (desde el imperio romano mínimo), entonces ¿Qué significa que este período de un año esté gobernado por estas dos cartas?


Hay una gran similitud entre Pasífae y la Mujer Escarlata del Apocalipsis: En ambos casos la mujer aparece como un reflejo de la sombra masculina, mas no son las autoras del crimen. De Pasífae se abusa para engendrar a un monstruo (El Minotauro) que funciona como castigo destinado al Rey; y La Mujer Escarlata encarna a la seducción de los lujos y excesos de un sistema que instrumentaliza lo femenino para cargar su sombra. Las dos son figuras femeninas convertidas en pantallas donde el poder masculino/imperial proyecta sus vicios.


Por el otro lado hay otra gran similitud entre El Minotauro y La Bestia del Apocalipsis; ambos son los resultados de la corrupción de los reyes. La moraleja no solo es clara, sino que ha sido contada en cientos de mitos y leyendas: El poder que no se suelta corrompe al ser humano. Siempre. Es por esto que si no lo entregamos tan pronto lo recibimos, nos envenena. Y finalmente, hay una gran similitud entre el Laberinto del Minotauro y Babilonia: ambas son la arquitectura que contiene a la sombra, ya que la sombra no se puede mantener sin un sistema o estructura que la contenga y oculte.


Este no es el año en el que Babilonia cae, pero sus grietas se hacen tan evidentes que el futuro cada vez se hace más incierto para todos. Cada vez hay menos confianza en un sistema que es demasiado grande y poderoso para escapar de él; y que es obvio cómo no es sostenible seguir viviendo así, y cómo todo va a caer por su propio peso podrido. Es por esto que la sombra escala a niveles nunca antes vistos. No es que no haya existido antes, es que este año se hizo tan evidente que nos hizo tener que confrontarla cara a cara.





Letra Hebrea TETH, por Frank Lalou


La letra hebrea que corresponde al Arcano XI es Theth, que significa “Serpiente”; y curiosamente, según la astrología china estamos en el año de la serpiente. La serpiente, gracias a que muda de piel, suele entenderse como un llamado a dejar atrás lo que antes creías indispensable. No es casualidad que la serpiente sea uno de los tres animales de Escorpio, el signo de la transformación profunda que invita a soltar todo lo que en el pasado fue una bendición antes de que se convierta en maldición (tal como nos enseña la leyenda del Minotauro). Es decir hábitos, personas, estructuras psíquicas rígidas y narrativas que ya no sirven. En la alquimia occidental este animal está asociado a la idea de la disolución. Este no fue el año de crear, sino de disolver. Esa sombra estuvo ahí por muchos años creciendo, pero la serpiente debe cambiar de piel; y esto se puede ver en que estamos presenciando signos de la caída de un imperio, sí, pero también está en lo que verdaderamente nos importa: se puede ver en la caída de patrones tóxicos, muchísimas relaciones rotas y que acaban, conflictos internos profundos, y en experimentar las profundidades de lo oscuro a niveles nunca antes vistos.


La lección que nos quiere enseñar el Sumo Sacerdote este año es que el poder se ha convertido en una parodia de sí mismo, y que las grietas de Babilonia están adentro nuestro también.



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Colaborador: Alvin

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